Generalmente, en los Estados Unidos se requieren exámenes médicos y requisitos de vacunación para cualquier persona que solicite el estatus de residente permanente legal. Esto es para probar que el migrante no se convertirá en una carga pública ni padece una enfermedad contagiosa.

 

Si está en los Estados Unidos, el examen médico de inmigración tiene que ser realizado por un médico designado por USCIS (también conocido como “médico civil”). Para localizar un médico autorizado cerca a usted, vea el Localizador de Médicos Autorizados de USCIS o llame a el Centro Nacional de Servicio al Cliente 800-375-5283.

 

Si está fuera de Estados Unidos, el examen médico de inmigración tiene que ser realizado por un médico designado por el Departamento de Estado de Estados Unidos (también conocido como “médico de panel”).  

USCIS no regula las tarifas que cobran los médicos designados por realizar un examen por eso las tarifas varían según el médico.

 

Generalmente, todas las personas que solicitan un ajuste de estatus al de residente permanente legal deben presentar el Formulario I-693 completado por un médico autorizado designado. Se usa el Formulario I-693 para informar a USCIS los resultados de un examen médico. Este examen se requiere para determinar que un solicitante no es inadmisible a Estados Unidos a base de criterios de salud pública.

 

El médico designado completará, firmará y sellará el Formulario I-693, que es el Informe Médico y de Vacunación y lo pondrá junto a cualquier otro documento dentro de un sobre. Usted debe presentar el sobre sellado a USCIS tal como indican las instrucciones del Formulario I-693. No rompa el sello ni abra este sobre. No será aceptado si esta abierto o si el sobre ha sido alterado en alguna forma.

 

Hay que probar estar vacunado o vacunarse frente a las siguientes enfermedades: Paperas, Rubeola, Sarampión, Polio, Tétano, Difteria, Rotavirus, Gripe, también llamada gripa o influenza en algunos países, Influenza tipo B, Tos ferina, Varicela, Neumocócica, Meningocócica, Hepatitis A y B.

 

Además de las vacunas, hay que demostrar que no se padecen enfermedades que supongan un peligro para la salud pública. El padecimiento de ciertas enfermedades imposibilita que una persona pueda convertirse en residente permanente legal.

 

¿Cuáles son las enfermedades contagiosas que pueden excluir a una persona de la posibilidad de sacar la tarjeta de residencia?

 

La sífilis, en estado contagioso. La gonorrea, La tuberculosis tipo A, La lepra. Además, cualquier enfermedad mental seria que pueda ir acompañada de un comportamiento dañino.

 

¿Qué pasa con el SIDA y las personas que tienen el VIH?

 

Desde el 4 de enero de 2010 cuando una persona realiza los exámenes médicos como paso previo para la obtención de la tarjeta de residencia ya no se le practica el test para detectar el VIH.

 

¿Qué pasa cuando se padece una enfermedad no contagiosa pero que es grave y puede requerir de gastos médicos caros?

 

En algunos casos es posible que se considere que la enfermedad que padece una persona puede dar lugar a que ésta se convierta en una carga pública una vez que se convierta en residente permanente legal. Por ejemplo, cuando una persona no puede trabajar por enfermedad o tiene un padecimiento que requiere de medicinas caras por el resto de su vida. Dicha enfermedad puede ser física o mental. En casos muy extraordinarios es posible que se pida al patrocinador económico, que debe firmar el documento conocido como affidavit of support o de sostenimiento, que muestre recursos más altos que los requeridos habitualmente para hacer frente a ese problema. O que acredite tener un seguro médico que cubra esa enfermedad.

 

¿Qué tipo de examen hay que esperar?

 

El doctor o doctora revisará la documentación que se le presente y las cartillas de vacunación. Además, habrá extracción de sangre y un examen de rayos X. Los menores de 15 años pueden estar exentos de los requisitos de rayos x y análisis de sangre. En el caso de las embarazadas, en algunos consulados permiten posponer los rayos x. También hay que prepararse para un examen físico, que incluye, entre otros, los ojos, la nariz, los oídos, la garganta, el abdomen, los pulmones, el corazón, la piel, los genitales y los nódulos linfáticos.